Mi obra explora cómo los mandatos heredados desde la infancia modelan el deseo, la culpa y el amor. 
Trabajo con un archivo visual de la cultura popular que resignifico mediante pintura, instalación y performance. Recurro a una estética kitsch para intensificar el sentimentalismo y la cursilería, y uso una paleta pastel atravesada por acentos vibrantes, donde conviven lo gráfico y lo pictórico, lo abstracto y lo figurativo. El gesto repetitivo de querer tapar algo sin lograrlo, aparece como una forma de habitar lo irresuelto. 
Mi práctica busca entender quiénes somos a partir de aquello que recordamos y decidimos conservar.